¿Qué vendemos, y quién lo compra?

Hoy va de anuncios. Lo más odiado por el público, pero lo esencial para la empresa periodística. Recuerdo una excursión a El Periódico de Aragón con 13 años, donde nos explicaron que la publicidad era lo único que permanecía igual, aunque se muriera el Rey y todo el periódico pasara a hablar de él. Pues bien, ahora resulta que la publicidad, que tantos quebraderos de cabeza da a TVE, está en el centro del debate sobre el periodismo digital.

La financiación, palabra que resuena a tijeras cortando algo creativo, es el problema del periodismo por Internet. Desde que los medios tienen web, no saben cómo ofrecer sus contenidos. Recordemos que El País solo ofrecía sus noticias mediante pago, hasta que comprobó que El mundo era el amo. Pues ahora, resulta que no hay dinero, ni publicidad. El típico formato del banner, la imagen a un lado de la pantalla, está acabado, pero también los pop-ups o los desplegables. Es decir, que no hay solución.


Ahora, después de todo lo visto por Internet, va The New York Times y dice que cobrará por sus contenidos, algo que va en la estela de lo propuesto por Rupert Murdoch, amo de News Corporation, hace bastante tiempo. Evidentemente, esto no es algo que guste a los usuarios, pero como dice Murdoch, “producir periodismo es caro.” Y es una salida al mundo sin ley en el que se ha convertido Internet, donde cada sitio es un propio sheriff.

En todo este follón de opiniones, intenciones y jugadas empresariales, destaca otra jugada, disfrazada de pseudo-foro de debate, que resume la situación: La palabra escrita, en abc.es, una visión imprescindible para comprender el periodismo online. Pero yo quiero ir a parar a la última entrada, al esquema que casi pornográficamente presenta la situación en Internet; es eso, y no hay más. Aunque no debemos olvidar, como advierte Cartier, de que puede tratarse de un globo sonda, aquí encontramos las claves del periodismo del s. XXI.

Gente que no paga, balance entre publicidad y suscriptores, y falta de solución a corto plazo. Ante esta situación, se plantean tres modelos de negocio posibles: contenidos gratuitos (ingresos=publicidad), contenidos solo para abonados (ingresos=suscriptores) y la típica salida media (mezcla de publicidad y suscripciones). Cómo no, el autor del texto se decanta por esta última, por la que “los medios recibirían una sólida fuente de ingresos por suscripción, no perderían demasiada audiencia y podrían obtener, también, ingresos publicitarios.”

Y cómo no, me decanto por la tercera, por el tibio y cómodo camino de en medio. ¿Tú que opinas?

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Una respuesta a “¿Qué vendemos, y quién lo compra?

  1. Sigue así, cabronazo. Sabes que soy un poquito idealista, y creo que la opción justa sería una que no recoges entre tus tres candidatas. La información debe ser libre, un derecho que no se puede arrebatar en función del beneficio, aunque sin la rentabilidad la información deje de “existir”, o de llegar a la gente. No importa, información libre y gratis. Pero qué pasa, que somos muy desagradecidos, y no debería ser así tampoco. Donaciones desinteresadas, pagos simbólicos de dinero por la labor fundamental que ejercen los periodistas, (en función de la profesionalidad y acierto con la que desempeñen su labor, claro, del concepto en que se tenga al periódico en cuestión…) pero no obligadas; sinceras, justas, desinteresadas. Libres.

    Vamos, que como tú, un poco de todo.

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