La comunicación no cabe en un paréntesis

El libro es, sin lugar a dudas, uno de los grandes inventos de la historia. Su canalización de la comunicación y “democratización” (siempre en comillas) de la cultura cambió el mundo y condicionó su desarrollo. En los últimos meses ha cobrado relevancia una tesis que lucha contra esta visión, asumiendo que la imprenta supone tan solo una excepción al desarrollo de la comunicación general, siendo un periodo de tiempo acotado: el paréntesis de Gutenberg.

Gráfico sacado de Replicante

La idea surge de Lars Ole Sauerberg, profesor danés, quien considera que internet viene a cerrar el paréntesis visto justo arriba, constituyendo una segunda oralidad con todo lo que significa: adaptación en lugar de creación, remezclas en lugar de obras originales. Como siempre, el trabajo de Sauerberg parte de posiciones más que válidas pero va demasiado lejos (no sé si el mismo Sauerberg o los técnofilos amantes de los cultismos).

Desde mi punto de vista, el paréntesis de Gutenberg no estudia un cambio en la comunicación en sí misma sino en los canales utilizados. El final de ciclo del que hablamos no es comunicativo, sino principalmente tecnológico: el abandono de un canal de difusión unidireccional, que es el libro, en favor de una herramienta más horizontal, internet. En otras palabras, la cultura monolítica característica de ese supuesto paréntesis sigue existiendo, aunque ahora compite en igualdad de condiciones con una cultura colaborativa. El punto de fricción más notable de este cambio son los derechos de autor, inadaptados en una cultura sin una figura central de autor.

La creación sigue existiendo en la era post-paréntesis, igual que la adaptación y apropiación en la época de la imprenta. Ya no solo hablamos de Borges, Joyce o Sterne, ejemplos eternos de casi cualquier cosa. ¿Podemos imaginar un Romancero gitano si Lorca no hubiese escuchado su folclore y adaptado formas y símbolos? El paraíso perdido de Milton no es sino un remake de un pasaje de la Biblia, igual que la Comedia de Dante y tantas otras. Por no hablar de las revisiones de Frankenstein, hombres lobos y leyendas similares…

En resumen, el paréntesis de Gutenberg es una idea interesante para discutir y debatir pero no se debe asumir como un dogma. En mi opinión, se está abusando del término para legitimar los memes y mucha comunicación transmediática, cuando en realidad no lo necesita. En su lugar, todo el cambio subyacente en internet (horizontalidad, lectoescritura, hipertextualidad) se está remitiendo a una oralidad anterior. Por favor, no seamos tan ingenuos; la comunicación está cambiando pero mucho más allá de cualquier paréntesis.

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