Fuck yeah, Obama

Vale, Obama ya dispone de otros cuatro años en la Casa Blanca. Más allá de todo tipo de vaticinios (los pesimistas tienen especial arraigo, nos gusta que los demás sufran), todos los análisis coinciden en que Obama ya ha hecho historia. Su raza, su retórica y su imagen lo han puesto allí. Su gran poder ha sido la esperanza, el lema de su primera campaña, y la construcción de símbolos que uniesen al electorado. De hecho, ciertas figuras se han convertido en creaciones populares, auténticos memes que han sido explotados para cualquier fin, desde meras bromas hasta auténticas sátiras políticas.

¿Cuál es más real?

¿Cuál es más real?

Todos recordamos el icónico cartel Hope de Obama, creado en 2007 por el artista Shepard Fairey. Pronto surgieron las parodias y hasta páginas que permitían aplicar el mismo efecto a las fotos subidas. Esta apropiación de la política es un rasgo propio de los usuarios transmedia, que no se limitan a consumir la información sino también a reinterpretarla, hacerla suya. Un gran acierto de la campaña de Obama fue seguir esta técnica para que los usuarios también construyesen este lenguaje, este mundo. Las ventajas de esta estrategia resultan casi obvias: identificación inmediata, asociación de valores, impacto en la red…

Hasta aquí, todo es más o menos bonito. Bueno, hasta la convención republicana el 30 de agosto, en la que Clint Eastwood trató de ridiculizar a Obama dirigiendo su discurso hacia una silla vacía. La respuesta no fue organizada, salió de un corresponsal, pero se expandió como la mejor campaña. Nadie recuerda los argumentos o las demás intervenciones de la convención; solo la estupidez de Eastwood, trending topic en Twitter como #eastwooding. Aunque lo mejor de todo fue la respuesta del presidente, que respondió a la vez con fuerza y humor a sus adversarios:

Hay muchos más ejemplos (Know your meme tiene una categoría entera) pero el meme de la silla vacía es un buen ejemplo del poder de la política transmedia. Al igual que la cultura popular llega más rápido y más profundo que las políticas culturales de cualquier gobierno, los ciudadanos atienden más a su propia crítica política. Desde las viñetas diarias en los periódicos hasta Buenafuente o Saturday Night Live, la reapropiación informal de temas “serios” provoca fans de la política, como apuntó Henry Jenkins. Buena parte de los internautas actuales conocen la actualidad y los nombres de políticos gracias a las bromas continuas en Twitter y los trending topic más ingeniosos. Si tus votantes y consumidores hablan un nuevo lenguaje, ¿vas a seguir tirando de tu repertorio de arcaísmos?

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